Para LD las comunidades donde se emplazan nuestras obras constituyen un pilar fundamental dentro del desarrollo de cada proyecto. Nos interesa entregar valor a las comunidades donde construimos, por lo que estas han pasado a ser un actor relevante desde el comienzo de cada obra.
En este marco, surge el actual “Proyecto de Comunidades” de la Constructora que se encuentra en plena fase de implementación, cuya ejecución está a cargo de Óscar Andrade, Encargado de Oficina Técnica LD, Carla Moraga, Profesional de Propuestas en Oficina Técnica LD y Esteban Bayor, Gerente de Sostenibilidad de la Constructora. “Esta iniciativa busca que nuestras obras se puedan convertir en un aporte a la comunidad donde nos toca construir, pudiendo lograr una comunicación directa con los vecinos, generando instancias de participación para ellos en actividades de la empresa, mitigar los impactos medioambientales propios de la construcción, entre otras iniciativas”, señala Óscar Andrade.
No se trata solo de reducir los impactos que puede generar la construcción en su entorno inmediato, sino de crear un vínculo y comunicación con las personas que viven cerca de nuestras obras y poder realizar una contribución que responda a sus necesidades, permitiendo dejar una huella y un impacto positivo a largo plazo.
En este sentido, Óscar Andrade indica que el proyecto se enmarca dentro una responsabilidad que ha asumido LD: “las empresas B como LD persiguen el triple impacto (económico, social y ambiental) de manera simultánea con un compromiso de mejora permanente, legal y a largo plazo. Este programa aborda estos tres pilares e integra este espíritu involucrando a la comunidad como un actor relevante de este compromiso”.
El “Proyecto de Comunidades” consiste en un sistema de créditos que se van sumando por cada contribución entregada. El ejecutivo explica que “este sistema contempla aportes de distintos niveles, desde los que son requisitos legales o que están implementados desde hace tiempo en la Constructora que suman 1 crédito, hasta iniciativas nuevas como el uso de energías sustentables para los temas medioambientales o la restauración de espacios públicos que suman 4 créditos que es el máximo dentro de la tabla”.
Reconociendo los distintos tipos de comunidades que conviven con nuestras obras, pudimos detectar cuáles son las contribuciones más significativas que podemos generar en las áreas medioambiental y social. “A partir de ello –indica- se creó un listado de aportes, donde los equipos de obra al inicio del proyecto deben comprometerse a desarrollar aquellos que consideren importantes de realizar y que les permitan cumplir la cantidad de créditos requerida, la cual está definida por el plazo, el monto del contrato y la superficie del proyecto”.
Después de seleccionar los aportes que se desarrollarán, se establece un programa de relacionamiento con los vecinos para toda la obra, el cual se debe controlar mensualmente, verificando el cumplimiento de cada uno de los compromisos.
Hasta el momento, el proyecto se ha implementado en las obras CEMA UC y ACHS en Santiago, y Viviendas Amuyen en Coyhaique como proyecto piloto. Andrade precisa que en esta fase el equipo se encuentra trabajando en la determinación del costo de la implementación, “para que en un futuro todas las nuevas obras que se inicien incorporen este proyecto desde su etapa más temprana y se vuelva una práctica que nos permita ir mejorando y elevando nuestro compromiso con las comunidades con el fin de dejar una huella positiva tras el desarrollo de cada una de nuestras obras”.