Construyendo y recuperando la historia de Aysén

Construyendo y recuperando la historia de Aysén

Hace un año y medio LyD se adjudicó la construcción del Museo Regional de Aysén, obra emblemática para la región, ubicada en el sector alto de la ciudad donde se encuentran las primeras edificaciones urbanas que pertenecieron a Sociedad Industrial de Aysén (SIA) y que pasaron a ser monumento nacional y parte importante del proyecto; siendo la restauración uno de los grandes desafíos de LyD ya que, se requirió de un equipo de expertos y manos comprometidas con un proceso extenso y meticuloso.

 

El equipo de restauración estuvo liderado por Paula Galindo, arquitecto dedicada al rescate patrimonial desde 2002. Ella realizó la primera consultoría del proyecto del museo y el levantamiento crítico del conjunto existente de la SIA, con un sistema de trabajo distinto para el equipo de albañiles, acostumbrados a otros tiempos y procedimientos. Según Galindo, “el trabajo con LyD ha sido una gran experiencia para todos los profesionales, técnicos y mano de obra, ya que si bien para la constructora es la primera vez que realiza un proyecto de restauración, ha sido un gran trabajo en equipo y una constante retroalimentación que nos ha dado más experiencia a todos para cuidar, respetar y recuperar nuestro patrimonio. Nos ha dado esa constante satisfacción de un trabajo hecho con cariño y respeto, y nos ha enseñado a valorar cada pieza, madera y puerta que hemos intervenido”.

 

La restauración consistió en la recuperación de la consolidación estructural de la pulpería, el almacén, la oficina administrativa, la casa de familia, la bodega de fertilizantes y la cocina de peones. A las casas de madera se le sacaron los revestimientos y se levantaron las casas más pequeñas para dotarlas de fundaciones de hormigón. Se recuperaron y ensamblaron piezas de madera que estaban con deterioro y se dotaron de aislación para mejorar su condición térmica, para luego volver a recuperar la mayor cantidad posible de revestimientos y puertas existentes y volver a incorporarlas al edificio.

 

Las ventanas se rehicieron en termo panel conservando su morfología y dimensiones. En los edificios de ladrillo y piedra, se trabajó retirando estucos y consolidando los muros con fierros e incorporando sobre tabiques interiores para aislar el edificio a nivel de muros, suelo y techo, se mantuvieron las estructuras de techumbre de madera existentes y sólo se cambiaron las cubiertas. También se incorporaron nuevas instalaciones de agua, luz, calefacción y seguridad, para dotar a cada edificio de lo necesario para que funcionen junto al nuevo museo.

 

“Creo que uno de los mayores desafíos fue que la mano de obra en general, incluyendo a los profesionales que no habían trabajado en restauraciones, tomaran conciencia de que estaban trabajando en un patrimonio vivo que había que recuperar y que era parte del pasado de muchos trabajadores. La gente mayor que trabajó en las obras ayudó mucho concientizar en esta labor, ya que recordaban a sus antepasados que tuvieron conexión con este lugar, generando así un sentimiento de enriquecimiento y orgullo en el proceso y al término de este gran trabajo que significó para todas las manos que estuvieron, pasar a ser parte de la historia de la región” concluye Paula Galindo.

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